sábado, 22 de noviembre de 2014

Llega a la clase un nuevo juego.

La semana pasada tuvimos una sorpresa muy grande, en el mayor de los sentidos. Nos encontramos en la clase con una maleta sorpresa, que no sabíamos lo que contenía. No pesaba casi nada y decidimos abrirla para ver qué había en su interior. Nos apresuramos para abrirla y nos encontramos que dentro habían unas piezas gigantes con puntitos. Entonces explicamos que se trataba de un juego de mesa que se llama dominó, pero que al ser de ese tamaño podríamos jugar con él en el suelo. Estamos intentando aprender a jugar con el dominó y ahora animo a papás y mamás a que jueguen en casa a este juego.

El objetivo del dominó es tratar de intuir (y contar) el 

número de puntos que tienen las fichas de los 

contrincantes 

para hacerles el juego más difícil. Es por ello que al jugarlo 

su capacidad mental se fortalece, a la vez que le permite 

relajarse y pasar un momento.




El dominó está compuesto por 28 fichas rectangulares, cada una de ellas dividida en dos partes, a las que se asignan valores de 0 a 6 en forma de puntos. La manera tradicional de jugarlo es con cuatro participantes; se revuelven las fichas con los puntos hacia abajo y se reparten siete a cada uno. El jugador que tenga la ficha marcada con doble 6 (se le llama "mula") empieza el juego colocándola sobre la mesa; a continuación, quien se encuentra sentado a su derecha sigue en turno y deberá tirar una ficha que tenga el número 6 en una de sus partes, de tal manera que queden juntos 6 con 6. El siguiente jugador tiene ahora dos opciones, pues siempre se toman los valores del extremo de las fichas. De esta manera, se siguen colocando hasta que alguno de los participantes las agote.
Nosotros hicimos cuatro grupos para hacer el juego.





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